

Salimos del de Bolea, almorzamos muy bien en un bar del pueblo: un par de huevos fritos con longaniza, nada caro.

y una vegetación impenetrable.
Con la vegetación nos hicimos bastantes dibujos en las piernas, pués ibamos con pantalón corto.,pero esto no fué inconveniente para introducirnos por las sendas jabalineras. Armando comentaba insistentemente que erán microvacunas que nos preservan de las alergias y fortalecen nuestro cuerpo y espiritú.

desistimos de subir más arriba, era prácticamente imposible y en un manantial comimos alguna cosa, en la excursión fuímos Hortensia, Pedro, Chón y Armando.



