


Majestuoso y vigilante nos observa de reojo el perpetuo gigante.
Nos deja sin rozarlo que sigamos hacia delante Santa Maria nos espera, seis horas de camino por delante la alforja llena vino y longaniza de entrante.
Ya se ve la Foz, ya se ve la Foz, grita uno y al rato y rato la boca seca como un zapato. Un nacedero de agua fresca nos espera en el barranco, dos amantes y un descanso Arreamos y después de un rato al pantano arribamos.
Cerca esta la carretera que nos hace separarnos, pero la cerveza nos espera y de nuevo nos juntamos en LA PEÑA.